La triste historia del derrumbe de la Escuela José María Morelos se inició en 1969 con la llegada a Mazatlán del arquitecto Gregorio Peña Gómez quien con la representación del CAPECE o sea el Comité Administrativo del Programa Federal de Construcción de Escuelas traía órdenes terminantes para proceder a hacer las gestiones ante las autoridades competentes para echar abajo esa bien recorda casa de estudios y levantar otra.

Al conocerse la decisión se desató una campaña de oposición que presentaba razonadas las diversas defensas para la conservación de aquel edificio que formaba parte muy importante del acero histórico de Mazatlán y que además ya se mencionaba que cuando menos seis generaciones habían salido de la escuela Morelos algunos de ellos personalidades prominentes de la vida pública de Mazatlán

Nada fue convincente para demostrar que en la arquitectura moderna había muchos recursos técnicos para que no fueran demolidos los frentes de esa hermosa construcción.

Sus paredes eran tan fuertes y anchas que que al ser dinamitadas dañó las casas vecinas quebrandole vidrios y cuarteando sus paredes hasta que optaron dejarlas como base para edificar la nueva escuela.

Se anunció la demolición para el 29 de septiembre de 1969.

El edificio fue originalmente construido según se sabe por el arquitecto Ignacio Ramírez para don Cecilio Ocón y don Liborio Gallardo para establecer la fábrica de puros y cigarros La Duquesa cuyos productos fueron famosos a principios del siglo.

Los propietarios salieron del país cuando la revolución abandonando el negocio y edifico que se adjudicó el gobierno revolucionario para adjudicarlo  a una escuela.

Cosa más increíble fueron los hijos de aquella revolución los que la destruyeron.

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